jueves, 18 de abril de 2013

UNA FUENTE QUE ESTÁ QUE SE SALE...

Y no por bonita, es que realmente se sale, se le escapa el agua por todos los lados como si fuera un auténtico y genuino colador, por las juntas laterales y por las inferiores del vaso inferior y hasta por el superior. Y lo peor del caso es que el Ayuntamiento de Alicante, tiene contratada con la empresa Emarasa, el mantenimiento y conservación de todas las fuentes de la ciudad, por el "módico" importe de 418.992 euros (ya no sé si con IVA o sin él) y que da derecho (según pone en ESTE ENLACE ) a que dicha empresa "Revisará, entre otros, las posibles fisuras y grietas en vasos con necesidad de impermeabilización y reparación, los desperfectos en esculturas y estructuras decorativas, el estado de los elementos electromecánicos, hidráulicos y luminotécnicos, y se efectuará las reparaciones o sustituciones necesarias" cosa que evidentemente no se hace en este caso y desde hace mucho tiempo, porque algunas de las filtraciones han hecho hasta un hoyo en la tierra circundante.
La fuente está situada en la plaza que forman las calles Enrique Madrid, Francisco González Sánchez y la prolongación del Pasaje del Bón Repós en El Pla. Desde luego la fuente no es nada bonita, parece comprada en un gran almacén aunque tengo que decir que al margen de eso y de la obligatoriedad de que esté en perfecto estado y no como está ahora, a mí personalmente, cualquier plaza o parque con fuente, me parece mucho más bonito...
La fuente en funcionamiento.






Casi sería más sencillo nombrar los sitios donde no hay filtraciones que los que la tienen.

Lo de los vasos superiores no tiene nombre. O sí.
Y si hay alguien que tiene que ver algo con una fuente, es el cantante Jimmy...Fontana, que nos canta lo que en su día fue un gran éxito: Il mondo.


domingo, 14 de abril de 2013

LAS LIBRERÍAS EN ALICANTE (leer nos hace libres).


Existe un tipo de comercio que nos alimenta, nos viste, nos equipa, nos enseña, nos retrata, nos fortalece, nos desnuda, nos lleva de viaje...
Es un lugar especial, no es una tienda al uso, no tiene colas diarias para comprar, y sus pacientes dependientes custodian miles de tesoros con la ilusión de que cualquier viandante se pare en su puerta y la cruce para ofrecerle todo cuanto tiene a su disposición.
 Pocos comerciantes pueden recibir a un cliente que vuelve con más ilusión y satisfacción que un librero. Y es que leer nos hace libres, alimenta nuestra imaginación y nuestro espíritu, y nos da las alas del conocimiento. Parece que la propia palabra lo diga: libre-ría. Y una ciudad con librerías es una ciudad culta y libre, y la nuestra hubo un tiempo en que tuvo muchas.
 Durante siglos, en Alicante, como en cualquier ciudad similar, tuvimos a nuestros pequeños libreros, esos comerciantes que estaban hechos de otra pasta, y cuyas tiendas eran auténticos paraísos no sólo para dar con el libro buscado, sino especialmente para descubrir lo que no se sabía que se iba a encontrar.
Eran pequeños laberintos de libros ordenados por temáticas o autores, en los que cualquiera se perdería, pero el librero era perfectamente capaz de dar con lo que necesitabas en cuestión de segundos.
Asesores de lecturas sugeridas por temáticas, buscadores de ese libro del que no recordabas el nombre, recomendadores de novelas o de textos académicos, o simplemente organizadores de pequeñas charlas literarias improvisadas... incluso combatientes de la resistencia cultural desde sus trastiendas durante los años de la represión y la censura mediante la circulación clandestina de obras prohibidas para que nunca fueran olvidadas y siguieran haciéndonos libres. Los libreros parecía que se alimentaran de letras y sueños.


Sin embargo, hubo un momento que el cuento se terminó, y al pasar la última página apareció una realidad bien distinta. Aquellos que durante años habían construido todo un eje cultural por la ciudad, empezaron a verse asediados por la fortaleza de las grandes superficies, que vendían (y venden) las publicaciones como señuelo para poder atraer más y más clientes hacia otras secciones, fagocitando cualquier atisbo de comercio independiente a su alrededor. Algunos, como los libros de texto escolares, casi se trataban como mercancías a granel.
 Y es que no nos engañemos, nuestra sociedad sigue leyendo, los hábitos se transforman y muchos consumen bestsellers como si fueran éxitos de Hollywood, incluso se venden libros infantiles de franquicias de dibujos animados como una extensión de los mismos, pero se lee, y mucho. También se lee literatura independiente, novelas desconocidas y de autores noveles, o clásicos de siempre. Algunos han pasado del papel a las pantallas, pero esto ha conseguido incluso que lean más.



La Librería Internacional ya desaparecida, fue fundada en 1963 por los hermanos Cremades. Fotos de época del llibret de la Foguera de La Rambla.
La Librería, C/Altamira 7. Junto con el Banco de Alicante, ocupaba el lateral derecho del edificio Amérigo. La fachada se mantuvo hasta que lo vaciaron totalmente para hacer el hotel. La foto es de Carles Vela y la información sobre el nombre, gentileza de Vicente N. Arraez.

Otra que ya no está: Laos. Según nos dice Antoni Biosca Bas "Como curiosidad se llamaba así, pero no por el país, Laos en griego clásico significa pueblo".
Un cierre reciente: Cilsa en Pardo Gimeno.
Lo que más ha cambiado es nuestro hábito como consumidores, que ha repetido el mismo patrón que afectó prácticamente a cualquier tipo de comercio, desde las tiendas de alimentación de barrio al zapatero de la esquina: buscamos lo instantáneo, el precio mínimo sin miramientos, y si puede ser, sin movernos de casa para explorar una apasionante tienda repleta de libros. Es un paradigma de nuestra sociedad actual.
 Esta imposibilidad de competir con gigantes de la distribución (Fnac, Amazon...), unida en parte a otros aspectos como el auge de nuevas tecnologías o los exigentes precios de las editoriales, fue el principio del fin de muchos pequeños libreros, pues el negocio de la cultura (sí, negocio) se había instalado en las manos de las grandes empresas.
 Sin embargo, todavía hoy podemos encontrar algunas pequeñas librerías supervivientes, auténticos tesoros urbanos, y ojalá que permanezcan muchísimo tiempo más. Su atención personal, y el placer de recorrer esas tiendas es algo tan especial que merece la pena ser vivido, antes de que sea una experiencia que sólo pueda ser conocida a través de fotografías (o novelas).
 Sirvan estas fotos como homenaje a la labor de aquellos libreros alicantinos, a su ilusión y dedicación durante años.





Pequeñas librerías de todo tipo: generalistas, especializadas, de lance...


Los grandes establecimientos con exclusividad o mezclando con otros productos, también nos surten de lectura.
Texto y fotos: RUBÉN BODEWIG
Pies de fotos y algunas de ellas: PACO
Y si hay un personaje universal en la literatura castellana, sin lugar a dudas es Don Quijote de La mancha y esa canción es la que nos sirve para poner música al asunto y lo hace la chilena Monna Bell que nos canta una composición de los grandes Augusto Algueró y Alfredo García Segura, llamada así: Don Quijote










sábado, 13 de abril de 2013

LA FINCA ADOC HISTÓRICA I: LA CASITA DEL JARDINERO Y DEL PORTERO.

Así, con esa finalidad se empezó a construir el primer bloque del conjunto urbanístico más grande, complejo  y controvertido de todo Alicante: la Finca A.D.O.C. (ignoro lo que significan esas siglas, igual algún lector nos informa). Y comenzó con un pequeño edificio de 2 plantas para viviendas del portero y el jardinero (cada uno la suya, no los dos juntos) con un proyecto que como casi el 90% del resto de la urbanización, corrió a cargo de D. Juan Guardiola Gaya y fechado en agosto de 1960 , siendo aprobado por el Ayuntamiento en la Comisión Permanente de 18 de enero de 1961.
Se accede a él por el camino que hay junto a la vía del tren de FGV (entonces FEVE) y que hoy es la C/del Sol Naciente, teniendo una vivienda a nivel de calle y otra bajo rasante, las dos con fachada al mar y lindando con el chalet-edificio Villa Navarra. En el proyecto se menciona que: "no obstante el destino de esta edificación en atención  a las colindantes, el propietario ha querido dar a estas viviendas una categoría que podría parecer impropia". Muros de carga vistos de piedra de El Campello y paredes de caravista muy poco frecuentes en la edificación de la época y forjados en voladizo componen la fachada.
El caso es que por lo visto luego se decidió no destinarlo a los trabajadores al servicio de la urbanización y se amplió el número de viviendas a dos más para su venta, aumentando la altura con una nueva planta y construyendo otra planta inferior. Así tenemos actualmente un pequeño edificio de 4 viviendas con una por planta y con grandes terrazas escalonadas en la parte inferior y acceso directo al mar: el primero de los bloques de la Finca Adoc.

Estado actual del edificio y placa original con su nombre.





Planos de proyecto original, firmado por D. Juan Guardiola Gaya. AMA.
Vista lateral: al fondo "Villa Navarra" y en primer término "Adoc 2".

Ampliación superior e inferior del edificio y acceso directo al mar.
En ese año de 1960, la cantante italiana Milva lanzó una canción con el nombre "Flamenco rock" donde con su excepcional voz cantaba las diferencias entre la España tradicional (los tópicos de los toros, el flamenco, etc...) y la moderna, donde los jóvenes cambiaban su vestimenta tradicional por unos modernos "blue jeans" para bailar el rock en las salas de fiesta...





miércoles, 10 de abril de 2013

EL CANAL DE LA HUERTA DE ALICANTE

No descubro nada nuevo si digo que la Huerta de Alicante, posee un clima semiárido mediterráneo, con unas condiciones climáticas excepcionales para la actividad agrícola pero, con un gran factor en contra: el régimen de lluvias de precipitaciones irregulares, escasas y a veces en ciertos cortos periodos, demasiado intensas.
Es por ello, que el agua siempre ha sido una preocupación primordial para nuestro pueblo desde tiempos inmemoriales.
Entre las iniciativcas privadas que se han llevado a cabo en la historia alicantina, se encuentra la constitución de la sociedad del Canal de la Huerta de Alicante S.A., que nació con el propósito de trasvasar agua del Alto Vinalopó a la Huerta de Alicante, es decir: de llevar agua donde la había hasta donde hacía falta.
Dicha sociedad, se constituyó el 25 de Octubre de 1907, es decir: ahora hace 101 años mediante escritura pública en la notaría de D. Lorenzo de Irizar, sita en Alicante en la Rambla de Méndez Núñez 12 (casa que actualmente ocupa el Banco Popular Español) y siendo su primer consejo de administración, el constituido por D. José Forner Pascual del Pobil y Martos, barón de Finestrat como presidente, D. Francisco Alberola y Canterac como vicepresidente, D. José Ausó y Arenas, D.Arturo Salvetti y Laussat y D. Alfonso Sandoval y Bassecourt, barón de Petrés en calidad de vocales y como secretario, D. Eduardo de Quesada y Ródenas.
Presentes en el accionariado estaban otros influyentes y ricos personajes de la época, poseedores de numerosas propiedades en la Huerta alicantina, entre otras fincas: Capucho, La Cadena, El Pino, Clavería, La Cadena, Rumelia, etc… que recibirían las aguas trasvasadas.




D. Francisco Alberola, uno de los principales fundadores de la empresa.



Una vez constituída la sociedad, cuyo objetivo principal era la adquisición y venta de agua, se formalizó de inmediato, mediante escritura pública de 25 de enero de 1908, el acuerdo de adquisición de los derechos sobre agua alcanzado con los señores Atienza, Esteve y Carrió sobre el caudal de 150l/seg de los registros mineros existentes en la partida del Zaricejo de Villena y a continuación se procedió a ejecutar las obras de los canales necesarios, para trasvasar dichos caudales.
La construcción del canal conoció problemas de muy diverso tipo, desde la naturaleza de los terrenos a las dificultades de expropiación, sin que faltasen graves deficiencias técnicas y constructivas. Los primeros tenían origen en las arcillas plásticas y yesos del Keupper que constituyen un piso nada seguro y firme para la construcción del canal, que por añadidura debía atravesar algunos sectores pantanosos del término municipal de Sax radicados en la colonia de Santa Eulalia.
En el plano legal, la falta de acuerdo con algunos de los propietarios de parcelas afectadas por el trazado y la subsiguiente necesidad de acudir a las expropiaciones , retrasó mucho la disposición de las mismas. A todo ello se sumaron el empleo de material inadecuado e innegables deficiencias en la supervisión técnica de las obras, que ocasionaron desajustes, máxime cuando los cuatro tramos no correspondían a una sola contrata.
Atravesando terrenos de los términos municipales de Villena, Sax, Elda, Petrel, Monforte, Agost, Alicante, San Vicente y Muchamiel, proyectó Ramón Montagut Miró ingeniero-director que fuera de la Junta de Obras del Puerto de Alicante un canal que mediría exactamente 55km, 563m y 86cm entre su comienzo y su conclusión en el llamado Pantanet de la huerta, con una anchura de 2,5m y una cabida de 500 litros y que contaría en origen con un acueducto y un túnel entre Villena y Sax, amén de otros posteriores para salvar los accidentes del terreno, destacando entre todos los acueductos que debían cruzar el cauce del Vinalopó y la rambla del Juncaret .
En algo más de dos años se concluyó la construcción del canal, superando las innumerables dificultades habidas con ayuntamientos, propietarios de terrenos, trabas legales (incluso con una verdadera “guerra del agua”), denuncias y resoluciones, además de la rectificación de obras deficientemente ejecutadas y la necesidad de emisión de nuevas obligaciones, para hacer frente a los nuevos gastos.










Acueductos, conducciones e instalaciones varias.

Y por fin, el domingo 9 de Octubre de 1910, se procedió a la inauguración oficial del canal, con la presencia de numerosas autoridades nacionales y locales, que se desplazaron desde el Hotel Victoria donde desayunaron, hasta la Plaza de Santa Teresa, donde se subieron al tranvía que los llevó hasta la partida del Ravalet en Mutxamel y de allí, en carruajes hasta el Pantanet, donde se accionó la compuerta que daba paso al ansiada agua. La comida de honor, se sirvió en la Finca Clavería, ofrecida por Francisco Alberola Canterac y donde también se asistió a un concierto de la Banda de Mutxamel.


La finca Clavería en día de la inauguración
Escudo de la sociedad rotulando uno de sus vehículos no lejos de su sede social en la C/Virgen del Socorro, 105 años después.
Como no he encontrado una música alicantina que hable de  agua (y seguro que la hay) ilustraré musicalmente el artículo con una bonita ranchera Agua del pozo cantada por El Consorcio. La verdad es que puestos a elegir, hubiera querido tener mejor la versión de Jorge Negrete, pero bueno, aquí está...
El presente artículo es una edición del que publique hace casi 5 años en Alicante Vivo.

FUENTES: Historia de la Sociedad Canal de la Huerta de Alicante.
Joaquín Santo Matas.