Aunque el nombre con el que se planeó y construyó es Apartotel Meliá Alicante y es que hay un aspecto que no todo el mundo conoce: no es propiedad de la famosa empresa hotelera, sino que es una comunidad de propietarios como si fuera cualquier casa de vecinos, cada habitación tiene un dueño y cada dueño es partícipe de las zonas comunes de la instalación como son pasillos, salones, restaurantes, bares, terrazas, tiendas, equipamientos, etc,etc...Al parecer hay algún sector con propietario específico, pero bueno, eso no cambia la visión general del complejo hotelero. El caso es que para entendernos, la comunidad de propietarios, alquiló en su día a la actual sociedad Sol Meliá, la explotación del hotel y según la publicidad, además de poseer un apartamento en el mismísimo centro de Alicante y poder disfrutar de él cuando se quisiera (y de otros de la misma empresa en todo el mundo), se tenía también un negocio que evidentemente daría beneficios.

Portada del folleto original de promoción de ventas de 1970.
Aunque todas estas consideraciones, tienen sus matices y tanto el hotel como su concepción final, han cambiado a lo largo del tiempo y voy a intentar explicarlo aunque sea de manera superficial.
El complejo ocupa una superficie edificada de 57.986 m2 en una parcela de 13.431 m2, aunque el área que se ganó al mar, es algo mayor. En un principio, constaba de 815 habitaciones que fueron comercializadas en tres fases. Además del apartamento en sí, el inmueble se entregaba completamente amueblado y equipado con todos los enseres necesarios para su inmediato uso hotelero. Como curiosidad, las habitaciones al ser apartamentos, disponían de una pequeña cocina equipada con fogón, fregadero, frigorífico, batería de cocina, vajilla, cristalería, extractor de humos, etc... Ignoro si actualmente se mantiene dicha configuración.
Aspecto de las obras en 1967 y 1968.
En cuanto a la tercera fase, permaneció cerrada durante muchos años y según parece ser todas sus habitaciones (excepto 2 o 3) eran propiedad de un famoso industrial alicantino que al final la vendió a la Autoridad Portuaria que no sé la razón para la que lo compró, por la cantidad de 1.800 millones de pesetas. El caso es que el Puerto, se encontró con un dinero inmovilizado y una propiedad a la que no daba uso. Nuestro anterior alcalde Luis Díaz Alperi tuvo otra de sus "geniales" ideas: hacer allí el Palacio de Congresos, cuestión bastante peregrina legal y físicamente. Legalmente, porque tendría que firmar hasta el último de los casi 600 propietarios del resto del edificio y además supondría una modificación del régimen de Propiedad Horizontal. Físicamente, hubiera supuesto derribar un edificio de apartamentos y hacer otra cosa, en un espacio ciertamente reducido para tal fin. Al final, lógicamente y antes las dificultades surgidas, se deshechó y empezó el periplo legal (que tanto dinero ha costado a la ciudad) para ponerlo en la falda del Benacantil y que 16 años más tarde sigue en el limbo de lo imposible.
Lo cierto, es que al final la tercera parte se ha abierto como un hotel totalmente independiente del inicial y además asociado a un Spa y Wellnes Center... el Hotel Porta Maris y Las Suites del Mar.
Cambio de imagen del logotipo Meliá hace 3 años y por lo tanto de letreros anunciadores del hotel.
Dentro del círculo, se aprecia la tercera fase, hoy Hotel Spa Porta Maris y Suites del Mar.
Recreación aérea. Gentileza de Pedro Mas.
Vista del conjunto desde la playa de El Postiguet.
Y como música para animar el asunto, aquí tenemos a Tony Orlando y Dawn con su famosísimo
Tie a Yellow ribbon round the old oak tree número 1 indiscutible en todo el mundo en el año 1973 (el de apertura del hotel) y que incluso contó con una vesión española por Los Mismos: Pon una cinta alrededor del viejo roble, que os ofrezco en un curioso vídeo de la época con algunos defectillos, pero de buen ver:
Foto aérea obtenida de la web del hotel.
Continuará...